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Memorial Museo Yad Vashem. Parte II

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Memorial Museo Yad Vashem. Parte II

Mensaje por sabra el Lun Oct 19, 2015 11:48 am

El Monumento del Ghetto de Varsovia

En 1973, Yad Vashem decidió crear una zona para llevar a cabo las ceremonias oficiales del Día de Recuerdo de los Mártires y Héroes, que hasta aquel momento se habían realizado frente a la Sala del Recuerdo.

Al final de la gran plaza existe una copia del Monumento del Ghetto de Varsovia de Nathan Rapoport, cuyo original fue erigido en Varsovia en 1948. El monumento, construido entre 1975-1976, está compuesto por dos relieves de bronce montados en un muro de ladrillo rojo que simboliza los muros del ghetto. Entre los relieves se encuentra la inscripción “bedamaich chayi” (en tu sangre vivirás).

El relieve de la derecha, La Última Marcha, describe las deportaciones masivas de judíos a los campos de exterminio: ancianos, niños, hombres y mujeres, enfatizando la naturaleza indiscriminada de la deportación y el exterminio de los judíos europeos. El relieve de la izquierda retrata el Levantamiento del Ghetto de Varsovia: hombres y mujeres de todas las edades, en poses dramáticas, alzando en sus manos sus pobres armas (un rifle, una piedra, una daga y una granada); en el centro se encuentra la figura de Mordechai Anielewicz, llevando la llama que encendió el espíritu de la rebelión.

Los dos extremos representados en este monumento (el Levantamiento es vertical, expresivo y dinámico, y La Última Marcha es horizontal y muestra un tempo más monótono), expresan claramente el contraste entre la fuerza y el poder de los héroes, y la pasividad y debilidad de las víctimas, que “fueron conducidas mansamente al matadero”.

El Monumento de los Niños

En 1976, Yad Vashem encargó a Moshe Safdie el diseño de un memorial a los 1.5 millones de niños que murieron durante el Holocausto. El monumento fue dedicado en 1987, después de que dos supervivientes que habían perdido a su hijo de dos años en Auschwitz financiaran el proyecto.

En una colina hay una serie de postes blancos, similares a troncos de árboles, de diversas alturas, que simbolizan a los niños cuyas vidas fueron cortadas a diferentes edades. Desde aquí, un largo pasaje lleva a una puerta de hierro, cerca de la que se encuentra la cara del hijo de los financieros del proyecto, Uziel Spiegel, en relieve. La puerta se abre a una oscura sala subterránea: en la entrada hay fotografías de nueve niños (cinco niños, incluyendo a Uziel Spiegel, y cuatro niñas). En el centro de la sala, una caja de cristal contiene cinco velas, cuyas llamas son reflejadas por espejos, produciendo innumerables reflejos de luz brillante en las paredes de cristal, reminiscencia de un cielo estrellado. Como trasfondo, la música resuena, y las voces leen en hebreo, inglés y yiddish los nombres, edades y lugares de origen de los niños que murieron en el Holocausto.

El Memorial a los Soldados y Partisanos Judíos

Diseñado por Bernie Fink, el Memorial a los Soldados y Partisanos Judíos fue completado en 1985, y está dedicado a los 1.5 millones de soldados judíos, luchadores del ghetto, partisanos y soldados en las fuerzas Aliadas que lucharon contra la Alemania nazi.

La estructura comprende seis bloques hexagonales oblongos de granito, amontonados en dos grupos de tres, creando una Estrella de David, alrededor de una espada de acero en el centro. Los seis bloques de granito representan a los seis millones de judíos muertos, la Estrella de David simboliza al pueblo judío, y la espada, la lucha contra los nazis. Utilizando está combinación, el artista conecta a los soldados judíos en las fuerzas Aliadas y a los soldados israelíes modernos.

Frente al monumento hay una plaza con forma de menorah. El monumento lleva la siguiente inscripción en hebreo, inglés, ruso, francés y yiddish: “Gloria a los Soldados y Partisanos judíos que lucharon contra la Alemania nazi”.

Cada año, el 9 de mayo, se realiza una ceremonia ante este monumento, que marca la victoria de las fuerzas Aliadas sobre la Alemania nazi.

El Valle de las Comunidades

La idea de conmemorar las comunidades destruidas en la Europa nazi aparece en la Ley de Yad Vashem de 1953, que establecía la creación de una autoridad para conmemorar “las comunidades, sinagogas, movimientos y organizaciones, instituciones públicas, culturales, educativas, religiosas y de caridad que fueron destruidas y arruinadas por las diabólicas estratagemas para borrar el nombre de Israel y su cultura de la faz de la tierra”.

Localizado en la parte occidental del complejo de Yad Vashem, el Valle de las Comunidades, diseñado por Lipa Yahalom y Dan Zur, fue dedicado en 1992, formado por más de un centenar de secciones al aire libre, separadas cada una por muros de piedra de Jerusalén. Visto en su conjunto, el sitio se asemeja a un conjunto de ruinas, describiendo un mundo que ha desaparecido.

A la entrada del Valle está la siguiente inscripción: “Este memorial conmemora a las comunidades judías destruidas por la Alemania nazi y sus colaboradores, y a las pocas que sufrieron pero sobrevivieron a la sombra del Holocausto. Durante más de un milenio, los judíos vivieron en Europa, organizando comunidades para preservar su identidad diferenciada. En períodos de relativa tranquilidad, la cultura judía floreció, pero en períodos de desasosiego los judíos fueron obligados a huir. Allí donde se asentaron, dotaron a los pueblos entre los que vivían con sus talentos. Aquí, sus historias serán explicadas”.

Cada sección del Valle representa una región en la Europa de preguerra con una población judía importante. El nombre de la principal comunidad de la región está gravado en piedra de Jerusalén; los nombres de otras comunidades están escritos en placas de mármol.

El Valle de las Comunidades no es una descripción o un mapa exacto de la Europa de preguerra, sino que nos muestra la localización de los principales centros de la vida judía, de acuerdo a su importancia, sin tener en cuenta ningún tipo de descripción territorial. En palabras de Elly Dlin, director del Valle de las Comunidades, esto es “geografía judía”.

La tarea de los arquitectos que crearon el Valle de las Comunidades era crear un monumento a las ruinas, un acto que requería la “con”-strucción de la “de”-strucción. Por tanto, no se construyó nada por encima del suelo, sino que fue excavado en la tierra. Parece que una gran catástrofe había ocurrido y que el rico mundo que los judíos vivían antes de la guerra hubiese desaparecido, de pronto, sin dejar más que unos rastros de su existencia.

Desde el suelo, las paredes de roca alcanzan hasta una decena de metros de altura, y el visitante se siente pequeño ante el tamaño del monumento, abrumado por su propia insignificancia y por la enormidad de lo que se perdió. El Valle es un laberinto de patios y muros, de callejones sin salida en los que se intenta que el visitante sienta un cierto grado de inseguridad, de encontrarse atrapado.

En las blancas paredes de piedra de Jerusalén están inscritos los nombres de más de 5.000 comunidades, en 107 muros de piedra que representan el mapa de Europa y el Norte de África. En el Valle, el visitante está rodeado por estos nombres.

Dentro de este memorial se encuentra Beit Hakehilot, literalmente la Casa de las Comunidades, un centro educativo y de investigación, en el que se muestra un audiovisual en el que se presenta el papel de la comunidad en la vida judía. Está planeada la reconstrucción de la información sobre los principales datos de esas comunidades.

La Avenida y Jardín de los Justos entre las Naciones

La Avenida y Jardín de los Justos entre las Naciones, honra a los no judíos que actuaron según los nobles principios de la humanidad y que arriesgaron sus vidas para ayudar a los judíos durante el Holocausto. Dos mil árboles, símbolo de la renovación de la vida, han sido plantados en esta avenida y sus alrededores. Las placas junto a cada árbol contienen los nombres de aquellos que son honrados, junto a su país de residencia durante la guerra. Otros 19.000 nombres de no judíos reconocidos por Yad Vashem como Justos están gravados en muros, de acuerdo con el país, en el Jardín de los Justos entre las Naciones.

Memorial de los Deportados

El Memorial de los Deportados es un vagón de ganado original que fue utilizado para transportar a miles de judíos a los campos de concentración y exterminio, donado por las autoridades polacas. Se encuentra en el centro del memorial de Yad Vashem. Colgado en el filo de un abismo frente al bosque de Jerusalén, el monumento simboliza tanto el horror inminente como el renacimiento que siguió al Holocausto.

La Sinagoga

La nueva Sinagoga sirve como lugar en el que los visitantes pueden orar por aquellos que desaparecieron, pero también como monumento a las sinagogas que fueron destruidas en Europa. Allí se encuentran 31 objetos distintos, incluyendo 4 arcos de la Torah, procedentes de Rumanía, y varios otros objetos del judaísmo de toda Europa. También hay objetos rituales procedentes de Polonia, Grecia, Transnistria, Alemania y Eslovaquia.

El Centro Visual

Se trata de un centro para la recogida, estudio y visionado de películas sobre el Holocausto y otros temas relacionados. El núcleo de la colección son las numerosas películas que fueron adquiridas por Yad Vashem con ánimo de investigación. Además, ha comenzado a crear una base de datos de informaciones detalladas sobre todas las películas relacionadas con el Holocausto, así como los testimonios de los supervivientes.

Plaza de Janusz Korczak

En esta plaza se encuentra la escultura de Korczak y los Niños del Ghetto, en honor del gran pedagogo judío-polaco Dr. Henrik Goldschmidt, conocido por su pseudónimo de Janusz Korczak. Se trata de una escultura de bronce de un grupo de niños a los que cobija, abrazándolos protectoramente con sus brazos.

La figura de Korczak es considerablemente más grande que las de los niños, aunque sólo su cara y sus manos son visibles, uniendo al grupo en su abrazo. Los niños son altos y delgados, con sus manos colgando sin vida y sus cabezas agachadas.

Janusz Korczak y los niños de su orfanato fueron enviados al campo de exterminio de Treblinka el 5 de agosto de 1942. Cada año, en esa fecha, se lleva a cabo una ceremonia conmemorativa en el monumento que agrupa a muchos de los niños a su cargo que pudieron sobrevivir al Holocausto.

La Plaza de la Familia

Fue construida para conmemorar a la familia judía en el Holocausto. Dentro de la plaza se encuentra una escultura, estratégicamente colocada para observar la impresionante vista de Jerusalén y sus suburbios.

El Panorama de los Partisanos

El visitante de esta zona puede ver la silueta de un árbol de seis metros de alto con las figuras de cientos de hombres, mujeres y niños, camuflados en sus ramas y dispuestos entre el follaje, su tronco y sus raíces. Sus ramas humanas son una expresión de la esperanza de que los partisanos sobrevivan y de la lucha contra los alemanes.

La Ambulancia Sueca

Hacia el final de la guerra, cuando la Alemania nazi se acercaba a la catástrofe inevitable de la derrota, el Conde Folke Bernadotte, representante de la Cruz Roja sueca, llegó a un acuerdo con los dirigentes de las SS para que liberasen a un grupo de prisioneros de los campos de concentración alemanes. La ambulancia representa una de los 36 autobuses de la Cruz Roja sueca que entraron en Alemania en marzo y abril de 1945 para transportar a 25.000 prisioneros, entre ellos miles de judíos, principalmente mujeres, desde Alemania a Suecia.

Monumento a Le Chambon-sur-Lignon

Le Chambon-sur-Lignon es un pueblo protestante del sur de Francia. Durante la Segunda Guerra Mundial se convirtió en un refugio para los judíos que huían de los nazis y de sus colaboradores franceses. Sus habitantes escondieron a judíos en sus casas, en algunos casos durante cuatro años, proporcionándoles tarjetas de identidad, de racionamiento falsas, y ayudándolos a huir a Suiza.

Gracias al liderazgo del sacerdote del pueblo y su mujer, Andre y Magda Trocme, la población de Chambon actuó según sus convicciones de ayudar a los vecinos que lo necesitaban. Algunos de los habitantes del pueblo, entre ellos Daniel Trocme, primo del pastor Trocme, fueron deportados a los campos de concentración por esta actuación; Daniel Trocme murió en Majdanek.

La familia Trocme fue reconocida por Yad Vashem como Justos entre las Naciones; se plantó un árbol en honor de Andre y Magda, y otro en honor de Daniel Trocme. Pero también se dedicó un pequeño jardín y un árbol en honor de los habitantes de Chambon.

Monumento de Nieuwlande

Una única instancia de acción de rescate colectiva tuvo lugar en el pueblo holandés de Nieuwlande: en 1942-1943, los habitantes del pueblo decidieron que cada hogar escondería a una familia o al menos a un judío. Dada la naturaleza colectiva de esa acción, no se temía la posibilidad de una denuncia, ya que todos los habitantes estaban implicados en el “crimen”. Los 117 habitantes del pueblo fueron reconocidos como Justos entre las Naciones.

El 18 de junio de 1988, un monumento en honor del pueblo de Nieuwlande fue construido en Yad Vashem, en el camino hacia el Valle de las Comunidades.

http://www.memoriales.net/

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